Busco la salida, tiento las paredes con mis manos temblorosas.
La habitación da vueltas y vueltas a mi alrededor, mis ojos inundados de mentiras se desbordan.
Busco una medicina, una solucioón, pero no hay lucha si no hay fuerzas, y si no hay fuerzas no hay esperanza, y jamás habrá esperanza suficiente, jamás habrá la posibilidad de encontrar en otros cuerpos tu olor y el tacto de tu piel.
Ni gano, ni pierdo, sólo voy perdiendo las ganas. La vida pasa, esa vida que pasa y duele, y te cala hondo y te deja vacía después.
Y nosotros que nos creíamos invencibles, cuando superas grandes obstáculos crees que tienes capacidad para escalar mil montañas, y nos derrumbamos de repente. Recuerdo a la perfección tus ojos oscuros, tan llenos de ilusión, podía ver tu vida al completo en aquellos ojos, podría pasar horas estudiando cada pequeño matiz, aprendiendo de ti.
Quién quiere lunas y atardeceres si existen esos ojos, y ese cuerpo, y esa piel que se convirtió en mi casa.
Pero todo lo que brilla así acaba ardiendo y consumiéndose. Y nosotros no fuimos menos, nos consumieron las ganas.
Asi que no me hables de meses convertidos en abril, ni de números que suman teintayseis.
Que yo pude ver mejor que nadie como esos ojos se transformaban en dolor y como esas pupilas se llenaban de terremotos.
martes, 20 de noviembre de 2012
martes, 11 de septiembre de 2012
siempre sucede una vez más
Tu risa suena sin parar en mi cabeza, me marea. Una canción
suena de fondo. Alguna canción que
habla de tu saliva en mi saliva, de medicinas alternativas. Ya no sé si es el
alcohol, pero lo cierto es que no puedo perderte de vista, creo que me estoy
volviendo loca.
Ya no sé si merece la pena, ven aquí y aleja mis miedos,
pero márchate luego, que esto no da para más, nos queremos y nos odiamos,
discutimos y nos besamos. Tus labios no perdonan, tus ojos se llevan toda mi
fuerza de voluntad. Me encuentro perdida
entre tus nervios, entre mis miedos, entre tanto odio forzado y tanto amor
desordenado. No encuentro la salida, no quiero encontrarla, no puedo
encontrarla, tampoco quiero seguir así.
No soporto la situación, pero soporto menos la idea de dejarla atrás. ¿Es eso lo que pasa
con las adicciones no? que a veces,
aunque algo nos esté haciendo mucho daño, dejarlo atrás duele mucho más que
seguir con ello.
Me acuerdo de ti, te busco en otros besos, en otras
sonrisas, en otras voces. ¿En qué
momento me he vuelto tan idiota? ¿En qué momento he dejado atrás todos mis
principios y me he visto envuelta en todo esto? La realidad nos golpea de golpe, como agua
fría, como cualquier despertar de domingo con resaca. Llega sin buscarla, con
toda la verdad, y nos saca de cualquier sueño, nos quita toda esperanza, nos
deja sin aliento.
lunes, 4 de junio de 2012
Asumir que rendirse no es una opción
Aprendí que realmente somos lo que hacemos, y que además la gente suele ser exactamente como parece, que muchos no cambian. Y que es mejor darlo todo y quedarse sin nada que no haber dado nada. Que las personas de verdad escasean, que abunda la falsedad y las ansias de mantener las apariencias.
Aprendí que muchas veces puedes sentirte sola entre un montón de gente, y que nadie podrá jamás hacerte feliz si no te dejas. Aprendí que realmente el que la sigue la consigue, y que ese sonreír tan suyo puede sacarte de la oscuridad en muchas ocasiones. Que lo más importante es ser feliz con lo que haces, tener la conciencia limpia y el corazón casi siempre contento. Ser consciente de lo que somos, y de lo que valemos.
He aprendido que hay muchas sonrisas y muchos abrazos de mentira, y muy poca gente capaz de decirte las verdades a la cara y con cariño. Que la gente que crees conocer a la perfección luego resulta ser completamente distinta.
Pero también he aprendido que todo esto vale la pena, que hay personas que contrarrestan todas esas decepciones. Y que si sabes levantarte cada día a seguir luchando,si sabes valorarte y quererte, entonces no necesitas más.
Aprendí que muchas veces puedes sentirte sola entre un montón de gente, y que nadie podrá jamás hacerte feliz si no te dejas. Aprendí que realmente el que la sigue la consigue, y que ese sonreír tan suyo puede sacarte de la oscuridad en muchas ocasiones. Que lo más importante es ser feliz con lo que haces, tener la conciencia limpia y el corazón casi siempre contento. Ser consciente de lo que somos, y de lo que valemos.
He aprendido que hay muchas sonrisas y muchos abrazos de mentira, y muy poca gente capaz de decirte las verdades a la cara y con cariño. Que la gente que crees conocer a la perfección luego resulta ser completamente distinta.
Pero también he aprendido que todo esto vale la pena, que hay personas que contrarrestan todas esas decepciones. Y que si sabes levantarte cada día a seguir luchando,si sabes valorarte y quererte, entonces no necesitas más.
miércoles, 9 de mayo de 2012
me ha enseñado que sinceras las sonrisas no se fuerzan
Hoy me permito respirar y
pensar para hablar de alguien muy especial. Probablemente si pasáis alguna vez
por aquí la veáis paseándose por aquí repartiendo felicidad y cantando
canciones con letras inventadas. Probablemente tarde exactamente una décima de
segundo en haceros sonreír, así, sin más, cuando menos os lo esperéis estaréis
con dolor de tripa de tanto reír. Yo tengo la suerte de que ella llegó a mi
vida cuando tenía sólo tres añitos, y que llevo muchos años viendo su sonrisa
cada lunes por la mañana, compartiendo felicidad y suavizando mis momentos
malos.
He tenido la suerte de verla
sonreír, y llorar mil veces también, la suerte de poder abrazarla, de poder
vivir con ella los mejores momentos y los peores. De haberla visto ganar, de
haberla visto perder. Y hoy sé, que ella es parte de mi familia, y que yo soy
como parte de la suya, una pequeña parte. Pero con eso me sobra, me sobra con
verla poner cara de enfado y echarse a reír tres segundos después. Me vale con
que me contagie un poco de su absurda locura. Ojalá a todos os llegue alguien
como ella a vuestra vida, aunque sea un minuto. Alguien que haga sonreír hasta
al más serio, y alguien que también sepa escucharte si todo va mal. Alguien que
te haga más alegres los viernes y más llevaderos los lunes. Que te llene de
luz, cuando estás perdida.
Bueno pues este huracán de
sonrisas cumple hoy diecisiete primaveras, catorce a mi lado y millones las que
nos quedan.
Te quiero Marina.
domingo, 29 de abril de 2012
Gotas con cerveza que juegan a no perder
Miraba la lluvia chocar contra los cristales y resbalar
después hasta caer al vacío. Miraba como las gotas intentaban agarrarse a ese
cristal, para acabar cayendo y fracasando en el intento. Veía como lo hacían,
una tras otra, malditas gotas, todas iban a caer, ninguna iba a conseguirlo.
Eran aproximadamente las cuatro de la madrugada de un
sábado sin ganas de pensar, ni de encontrarte. Me encontraba metida en un
coche, hablando sin cesar, de todo aquello que intentaba defender sin ni
siquiera comprender. Eran aproximadamente las cuatro de la mañana cuando
entendí todo eso, mientras veía chocar las gotas de la lluvia de abril. Llevaba
meses jugando a no perder, jugando a no intentarlo, tenía tanto miedo que no
quería arriesgar. Yo no era de esas, a mí nunca me había gustado tomar el camino
fácil, siempre me ha gustado más arriesgar y fracasar que no haberlo intentado.
Nunca me he considerado una cobarde, nunca he querido saber que sería de mi
mañana, siempre he luchado por lo que quería. ¿En que momento me perdí? En que
momento dejé de ser lo que creía que era para ser lo que soy ahora. Es cierto,
quizás llevaba unas cuantas cervezas pasando factura a mi maldito cerebro
alocado, quizás demasiadas noches en vela, y miedo a montones. Quizás todas
esas estupideces me llevaban a ver mi vida en unas simples gotas de lluvia.
Pero en ese momento comprendí que quería intentarlo, que siempre había querido
intentarlo, pero tenía miedo de demostrar que me importaba, me daba miedo
mostrar mi miedo a fracasar. Todo me daba miedo, pero esa no era yo, y
necesitaba encontrarme.
sábado, 28 de abril de 2012
like a phantomrider
Siento como palpitan las viejas cicatrices,
cerca, muy cerca. Siento como reclaman mi atención, como muestran que nunca fue
suficiente, que jamás se curaron. Que tu sonrisa sigue derrumbando mis
barreras, sique traspasando cualquier
límite. Las cicatrices me demuestran que siguen ahí, aunque no las vea,
aunque las esconda, me siguen hablando de madrugadas de enero llenas de
ansiedad, de pulmones incapaces de tomar oxígeno, de espasmos, de manos
temblorosas intentando frenar lágrimas que avanzan sin cesar. Que se precipitan
al vacío y llegan a mi almohada. Que me hablan del querer y no poder, del poder
y no querer, o del ni intentarlo. Que me hablan de acción y repercusión, que
cualquier acción tiene un movimiento contrario de la misma magnitud, de que no
voy a emplear fuerzas en correr contra un muro, porque va a dolerme más que
seguir así.
domingo, 15 de abril de 2012
But i still feel broken
Alguna vez te has sentido completamente rota por dentro? Como si tuvieras dentro algo brillante y bonito, todo eso que te hace sonreír. Y de repente, esa cosa brillante estallara, en miles de pedacitos de cristal, que se te clavan desde dentro, haciendo que tu respiración se agite, que pierdas la razón, el control sobre ti misma.
Que hace que los escalofríos y los espasmos se adueñen de tu cuerpo, y pierdas la capacidad de controlar nada. Que el frío te inunde convirtiendo tu piel en un enorme glaciar, sin capacidad de calentarse. Nunca has sentido temblar todo tu cuerpo de dolor, ni has mirado tus propios gestos en un espejo sin reconocerlos en absoluto. Nunca te has sentido quién no quieres ser, quien odias. Nunca se te han ido demasiado las cosas de las manos, nunca te has peleado a muerte contigo misma. Nunca has sentido la desesperación, que te hace sentir la muerte de esa cosa brillante, no sabes lo que es eso.
No puedes juzgarme.
jueves, 12 de abril de 2012
Noches de canciones y autodestrucción.
He perdido la razón, al completo. La pierdo como una vez al día, y la recuperó después. Me recreo en mi dolor, me dejo llevar. Dejo salir todo esto, dejo que mis pesadillas se adueñen de mí, y se marchen después.
Estaba equivocada, creía tener el control sobre todo, y ahora ni siquiera tengo el control sobre mí misma. Saco fuerzas y tropiezo, así una y otra vez. Cojo carrerilla y me choco contra mis propias barreras. Busco salidas, pero no las encuentro, te busco a ti, pero tú ya no estás. Busco tu sonrisa, busco tus manos acariciando mis cicatrices, liberándome de mis miedos, haciéndome sentir mariposa. Mis pensamientos van de un lado a otro, voy dando bandazos por eso de la vida, sin parar. Acelero las cosas, vivo rápido para no pensar, como decía aquella canción, intento mantenerme ocupada. Mantengo mis sueños a raya, veo pasar los días como segundos, y siento el dolor fluir por mis venas como parte de mí. Me hace temblar, tiritar, hasta que me dejo llevar.
Me acuesto cada noche pensando que he desperdiciado un día más, y que sufriré un día menos. No me engaño, soy sincera, me estoy volviendo loca, pero soy capaz de controlar mi locura, o al menos soy consciente de ella. Y busco mis soluciones, poco a poco, sin necesidad de nadie.
Pero a veces me puede el miedo, me agarro fuerte las muñecas y dejo que pase la tormenta, escondida bajo el edredón. A veces tengo ganas de gritarle al mundo que me estoy volviendo loca, que mis insignificantes problemas reducen a cenizas mi insignificante fuerza.
.
Giró la llave en la cerradura, el mundo daba vueltas a su alrededor. Ya no sabía si era por el alcohol o por su mirada, o por su olor. Ya no sentía tener el control sobre su vida, todo perdía el sentido cuando el desaparecía por aquella esquina, y sólo volvía a funcionar cuando la miraba y la sonreía. Era tan simple, simplemente todo parecía especial si él estaba cerca. Pero era inalcanzable, asquerosamente inalcanzable, dolorosamente inalcanzable, morbosamente inalcanzable, aunque sonara mal decirlo, ¿Sabes eso que dicen de lo prohibido? Eso de que lo fácil aburre, lo difícil atrae y lo imposible enamora. Pero no, no, no, en absoluto. Ella no estaba enamorada. Eso iba contra cualquier ley física, química, histórica, moral y seguro que también judicial. Pero sólo le venía a la mente una ley, la ley de la imposibilidad del fenómeno. Él era el fenómeno. Eran aproximadamente las cinco de la mañana, cuando ella subía las escaleras de puntillas, con los tacones en la mano, y su sonrisa en la cabeza.
viernes, 6 de abril de 2012
Lluvia sin tí
Oigo las gotitas de lluvia chocar contra el cristal de mi habitación, me acurruco en la cama, y dejo pasar el tiempo. Desde que tú no estás, es lo único que hago, matar el tiempo, dejar que transcurra. Eras mi puerto seguro, y yo decidí dejarlo. Y ahora estoy navegando, en mitad de una tormenta, y no tengo a donde llegar. Toda esta mierda me recuerda a ti, la rutina, y todo lo demás. Pero tampoco quiero que vuelvas, porque si lo haces, desearía que te marchases de nuevo, y tú no estás ya para mis juegos. Asique aquí estoy yo, acurrucada bajo el edredón, arrepintiéndome de toda esta mierda, de haberme rendido, de haberlo estropeado, de tener la certeza de que lo haría de nuevo. Todo gira, el mundo está loco, me dejo llevar. No sé donde acabaré mañana, pero sé que tú no estarás, para bien o para mal. Y que quién sabe, quizás me maten las ansias de tu piel, como ahora, o quizás solo quiera seguir así, sin rumbo a fijo, sin puertos seguros.
miércoles, 21 de marzo de 2012
gira, gira, gira
A veces nada es demasiado, o todo es poco. A veces las cosas se dan la vuelta, giran y dan mil volteretas, y cuando quieres darte cuenta todo es distinto. Un día te despiertas y lo que era blanco ayer, es negro hoy. En sólo un instante todo el camino que tu conocías desaparece, queda completamente eliminado, todo aquello que tu creías conocer, todas aquellas cosas que tu creías seguras, ahora ya no están. Todo es de locos, llega la primavera y se pone a nevar, y tú ya no estás. Nada tiene sentido, el mundo está completamente loco.
Pero en el fondo, tampoco está tan mal, que la vida de tantas vueltas, los caminos nuevos no tienen porque doler, y los cambios no tienen por qué ser malos. De un llanto puede nacer una sonrisa, y en un día lluvioso, salir el sol. Y quién sabe si mañana salgo y te encuentro, y se me cae el mundo a los pies como el primer día. Quién sabe si el sábado me pongo los tacones y me siento la más bonita, a pesar de lo que pueda sentir ahora. Quién sabe, nadie sabe nada, todo son precipicios, tú eliges si saltar o caer, yo de momento prefiero saltar. Y si hoy parecía que empezaba la primavera, y nieva, pues disfrutemos de ello. Y si mañana te encuentro o no, nadie lo sabe, y eso es lo más bonito.
Mi pequeño gran huracán
Él y yo éramos principio, éramos final. Como un párrafo sin acabar o una copa a medio empezar. Él y yo éramos octubre, éramos diciembre, éramos febrero, éramos hielo, éramos fuego.
Él y yo éramos la historia de siempre, sólo que diferente. Estábamos medio vacios, o medio llenos. Éramos la mezcla perfecta de odio, amor, rabia y placer. Éramos mejores que ellos, pero nos podían las ganas. No había quien nos parara. A veces cuando empezábamos a volar se nos olvidaba que existía el resto del mundo, recuerdo con cariño nuestras madrugadas de sofá, nuestros mordiscos y la confianza. Puede que hasta lo eche de menos, puede que algún domingo acabe llamándote, me puedan las ganas de besarte, pero se me pasarán. Te echo de menos, pero no es suficiente. Se me hace duro el no tenerte aquí, no escuchar tu voz cada noche, contarte mil estupideces. Echo de menos tus ojos, tenías las pupilas llenas de terremotos. Y reíamos mucho, muchísimo, demasiado. Tanto que al día siguiente teníamos agujetas. No nos faltaron sueños, ni esfuerzo, ni excusas, ni felicidad, ni cariño, ni fuegos artificiales, pero nos sobraron las ganas de volar.
domingo, 4 de marzo de 2012
Encendernos con las manos, fué mas de la cuenta
Llegan los primeros rayos de sol e inciden de tal forma que te echo de menos a morir. Amanece y yo ya te estoy echando de menos, para mi hacía mucho más calor en enero contigo que en marzo sin ti. Lo mismo ese es el problema, lo mismo quemamos el amor a base de tanto calor.
De verdad, que no es broma, de verdad que te echo de menos. Quizás me haya convertido en eso que dices que soy, quizá no aprecie lo que fuimos ayer, y el egoísmo no me deje quererte. Yo sólo sé que no me va esto, que me va el juego, lo contrario al amor. Eso de quiéreme un ratito y si eso después me voy. Me va o de ven y dame calor, pero no me exijas nada más. Podemos calentar el mundo cuando quieras, que le jodan al maldito invierno. Y si algún sábado te encuentro, y el vodka vuelve a darme ganas de besarte, entonces quizás quiera mimos, acabar acurrucados en tu sofá, mordiéndote y hablándote de todo y de nada a la vez. Pero mientras tanto, déjame con mi juego, con mis fríos amaneceres de marzo y mis cálidas noches de sábado
sábado, 3 de marzo de 2012
Y aún recuerdo cuando estábamos así, en éxtasis
Amanece Marzo, el mes del amor se ha esfumado, como lo hiciste tú. El sol entra por la ventana, y tú ya no estás. Ya casi se siente una temprana primavera, dicen que la primavera, la sangre altera y tu amor fluye ahora por mis venas como nunca antes, ahora que ya no estás.
Esa frase retumba en mi cabeza, ‘Quién no quiso cuando pudo, no podrá cuando quiera’, una y otra vez. Y algún sueño contigo, con tu sonrisa. Con aquella noche, tú me hablabas de amores y sentimientos irrefrenables. Yo de que me volvían loca tus besos, pero que yo no era de esas. Tú me hablabas de sueños juntos, de luchar, de salir a matar y morir en el intento. Yo de que no soy de las que se enamoran, que tenía el corazón de hielo.
Y poco a poco tus ojitos azules derrumbaron todas mis barreras, pero no mi orgullo. Yo pensaba en el amor propio y en la felicidad de no depender de nadie. Cada uno de tus mordiscos fue llevándose poco a poco estas ideas, aunque no te lo dijera. Mi corazón se derritió, cuando se congeló el tuyo.
A mi se me atragantaron tanto las palabras que ya no era capaz ni de besarte sin pensar. Y volvieron tus besos, pero no volvió tu amor. Y entonces entendí que es verdad, que el tren pasa sólo una vez, y yo sólo quise verlo pasar y llorar después porque se había ido.
A mi clave de fá :
Hoy escribo por ella, mi pequeña monstrua, mi alegría. Nadie hubiera imaginado que después de tres asaltos, la distancia pondría punto y aparte en tu historia. Nadie hubiera imaginado, que hoy, un año después estuviera escribiéndote esto. Pero la verdad es que da igual lo que nadie hubiera imaginado. Hoy somos tú y yo. Mientras tanto, déjate de amores planeados y de decisiones importantes, porque no te hacen falta tacones para comerte el mundo.
Pero es ella la que sale a bailar la primera, la última en irse de la fiesta. Es ella la que se hace la dura pero en realidad esta deseando que la abraces. Es ella la que intenta organizarlo todo, y pierde la cabeza a la tercera copa, y acaba bebiendo conmigo en algún balancín. Es ella, es nuestra historia, una historia corta, pero llena de sueños, de canciones y sobre todo, de amor.
viernes, 2 de marzo de 2012
con la intensidad de un huracán
Guardo las distintas formas de mirar que tienen tus pupilas. Hay unas pocas en mi cama y otras detrás del sofá. Hay casi ciento diecinueve. Algunas se me perdieron una tarde de mimos. Luego pasará un barco pirata y se las encontrará, y que no te extrañe que se mueran por ti. Se morirán de ganas de abrazarte y de sentir tus suspiros alguna tarde de 'lunes sin ganas de estudiar'. El día que te miren de cerca, sabrán que eres tú. El de las ciento diecinueve miradas, el de las sonrisas. Él de esos besos guarros que te incendian hasta el pasado, él del desliz de verano. Aquel de esa vieja canción, el que nunca tiene frío. Y eso que son sólo piratas, que no saben mucho de locura.
jueves, 2 de febrero de 2012
Querido abuelo,
Ya nada es tan fácil. Ya no puedo sentir que estarías orgulloso de mí, no soy quien quería ser, no soy quien tu querías que fuera. Y no sé como cambiarlo, no sé como dejar de herir a todo aquel que esta a mi alrededor, a todo al que quiero.
Ojala estuvieras aquí, para sonreírme y decirme como hacer las cosas, ayúdame, estes donde estés. Ayúdame, por que mis pesadillas han vuelto, y ya no puedo meterme en la cama con los ojos llenos de lágrimas que me abraces y todo acabe. Ya no podemos luchar por esto juntos, y yo no sé hacerlo sola.
Y a no sé como arreglar lo que estropeo, ya no basta con una disculpa, no es suficiente. Por que vuelvo a estallar en gritos, en rabia, en odio, en agresividad, en golpes, que voy a contarte, es como si todo hubiera vuelto, y cuando acaba la pesadilla, cuando acaba la tormenta, entonces viene la calma, y vienen las lágrimas, el dolor, los escalofríos, el arrepentimiento.
Pero ya ni siquiera mi familia está allí, ya ni siquiera ellos quieren perdonarme. Y cada día deseo que todo acabe, deseo ser capaz de arreglarlo, pero cada día va a peor. Cada día es una pesadilla, y no puedo dormir, y por la mañana tengo que beber café y seguir adelante, pero cada día me quedan menos fuerzas, cada día me cuesta más levantarme, y seguir adelante.
Y todavía hay días en los que me siento frente a la ventana de mi habitación, y espero tu llamada, pero claro, nunca sucede. Tu ya no estás aquí, esto es lo que tengo, quizás sea lo que me merezco. Ya ni siquiera lo sé.
Necesito salir de todo esto, necesito despertar. Pero sólo tengo ganas de salir corriendo a toda ostia, sin mirar atrás, dejando mis pesadillas atrás. Pero es imposible, ya lo sé, por mucho que corra no voy a dejarme atrás a mi misma.
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