Hoy escribo por ella, mi pequeña monstrua, mi alegría. Nadie hubiera imaginado que después de tres asaltos, la distancia pondría punto y aparte en tu historia. Nadie hubiera imaginado, que hoy, un año después estuviera escribiéndote esto. Pero la verdad es que da igual lo que nadie hubiera imaginado. Hoy somos tú y yo. Mientras tanto, déjate de amores planeados y de decisiones importantes, porque no te hacen falta tacones para comerte el mundo.
Pero es ella la que sale a bailar la primera, la última en irse de la fiesta. Es ella la que se hace la dura pero en realidad esta deseando que la abraces. Es ella la que intenta organizarlo todo, y pierde la cabeza a la tercera copa, y acaba bebiendo conmigo en algún balancín. Es ella, es nuestra historia, una historia corta, pero llena de sueños, de canciones y sobre todo, de amor.