Cuando vuelve el invierno vuelven a mí las palabras.
Es raro empezar el invierno cuando han cambiado tantas
cosas,
Es raro escribir cuando eres casi feliz, cuando ya casi no
hay dolor en tus días.
También es raro la vuelta al invierno cuando tus abrazos
favoritos están a 8426 interminables kilómetros de ti, cuando ya no suena imagine
dragons en ratos de tres en los que el mundo está de más, cuando el otro tercio
de tu corazón cambia su vida e inicia su sueño en una parada de metro que no es
la tuya, que ya no implica escuchar su risa cada día.
Es extraño también comenzar la estación de las tormentas,
meteorológicas y psicológicas, con el corazón ocupado, con los días llenos de
detalles y sonrisas tontas.
Pero sigo sacando mis calcetines de invierno, siguen
naciendo las palabras en páginas y páginas cada noche, siguen salvándome las
palabras cada vez que la vida me enseña, siguen siendo mis palabras, siguen
siendo mis domingos.
Y siguen siendo las palabras y la lluvia las que me obligan
a decir adiós al verano, adiós al mar, adiós al sol, o más bien hasta luego. Y
saludar a mi inspiración en forma de días grises.
