domingo, 6 de octubre de 2013

Cuando vuelve el invierno vuelven a mí las palabras.
Es raro empezar el invierno cuando han cambiado tantas cosas,
Es raro escribir cuando eres casi feliz, cuando ya casi no hay dolor en tus días.
También es raro la vuelta al invierno cuando tus abrazos favoritos están a 8426 interminables kilómetros de ti, cuando ya no suena imagine dragons en ratos de tres en los que el mundo está de más, cuando el otro tercio de tu corazón cambia su vida e inicia su sueño en una parada de metro que no es la tuya, que ya no implica escuchar su risa cada día.
Es extraño también comenzar la estación de las tormentas, meteorológicas y psicológicas, con el corazón ocupado, con los días llenos de detalles y sonrisas tontas.
Pero sigo sacando mis calcetines de invierno, siguen naciendo las palabras en páginas y páginas cada noche, siguen salvándome las palabras cada vez que la vida me enseña, siguen siendo mis palabras, siguen siendo mis domingos.

Y siguen siendo las palabras y la lluvia las que me obligan a decir adiós al verano, adiós al mar, adiós al sol, o más bien hasta luego. Y saludar a mi inspiración en forma de días grises.