Ojala estuvieras aquí, para sonreírme y decirme como hacer las cosas, ayúdame, estes donde estés. Ayúdame, por que mis pesadillas han vuelto, y ya no puedo meterme en la cama con los ojos llenos de lágrimas que me abraces y todo acabe. Ya no podemos luchar por esto juntos, y yo no sé hacerlo sola.
Y a no sé como arreglar lo que estropeo, ya no basta con una disculpa, no es suficiente. Por que vuelvo a estallar en gritos, en rabia, en odio, en agresividad, en golpes, que voy a contarte, es como si todo hubiera vuelto, y cuando acaba la pesadilla, cuando acaba la tormenta, entonces viene la calma, y vienen las lágrimas, el dolor, los escalofríos, el arrepentimiento.
Pero ya ni siquiera mi familia está allí, ya ni siquiera ellos quieren perdonarme. Y cada día deseo que todo acabe, deseo ser capaz de arreglarlo, pero cada día va a peor. Cada día es una pesadilla, y no puedo dormir, y por la mañana tengo que beber café y seguir adelante, pero cada día me quedan menos fuerzas, cada día me cuesta más levantarme, y seguir adelante.
Y todavía hay días en los que me siento frente a la ventana de mi habitación, y espero tu llamada, pero claro, nunca sucede. Tu ya no estás aquí, esto es lo que tengo, quizás sea lo que me merezco. Ya ni siquiera lo sé.
Necesito salir de todo esto, necesito despertar. Pero sólo tengo ganas de salir corriendo a toda ostia, sin mirar atrás, dejando mis pesadillas atrás. Pero es imposible, ya lo sé, por mucho que corra no voy a dejarme atrás a mi misma.