martes, 25 de marzo de 2014

Y la banda sonora es un ruido de olas y choques de piel

Era como el vestido que podrías ponerte todos los viernes,
Como los tacones que viste en el escaparate
 Pero jamás pudiste comprar.

 Como una canción vieja que nunca dejará de gustarte,
Como el limón después del tequila,
Como los primeros rayos de sol de la primavera 
Y la primera flor que brota en el jardín.

Era el analgésico que acababa con la agonía de mis pesadillas,
Era el fuego y la gasolina,
Que derritieron el hielo de mis venas.

Era brillante, era luz.
Era el único mago capaz de convertir el traqueteo del caer de mis lágrimas
En una de las más bonitas melodías.

Era la alegría de una batería
y la nostalgia de un violín,
bailando sobre un piano de cola.
Era septiembre, era enero, era abril.

Era como las palomitas de mantequilla,
las sábanas limpias
 y los calcetines de algodón.

Era una tirita del tamaño exacto
Que se ajustaba a mis heridas,
Fue el desinfectante
Y hoy es quien sana mis cicatrices.

Era como esas pequeñas estrellas,
que brillan hasta cuando ya se han apagado.
Era un par de ojos marrones que nunca se cansaban de luchar.

Era la humildad y la prepotencia,
era el invierno, el verano
 y siempre traía la primavera.

Sabía hacer entrar en coma a los domingos tristes
y cambiarlos de color.
Era aquello que conoces un verano
 y ya sabes que lo quieres para toda la vida.






















No importa el mundo, importamos nosotros.

domingo, 6 de octubre de 2013

Cuando vuelve el invierno vuelven a mí las palabras.
Es raro empezar el invierno cuando han cambiado tantas cosas,
Es raro escribir cuando eres casi feliz, cuando ya casi no hay dolor en tus días.
También es raro la vuelta al invierno cuando tus abrazos favoritos están a 8426 interminables kilómetros de ti, cuando ya no suena imagine dragons en ratos de tres en los que el mundo está de más, cuando el otro tercio de tu corazón cambia su vida e inicia su sueño en una parada de metro que no es la tuya, que ya no implica escuchar su risa cada día.
Es extraño también comenzar la estación de las tormentas, meteorológicas y psicológicas, con el corazón ocupado, con los días llenos de detalles y sonrisas tontas.
Pero sigo sacando mis calcetines de invierno, siguen naciendo las palabras en páginas y páginas cada noche, siguen salvándome las palabras cada vez que la vida me enseña, siguen siendo mis palabras, siguen siendo mis domingos.

Y siguen siendo las palabras y la lluvia las que me obligan a decir adiós al verano, adiós al mar, adiós al sol, o más bien hasta luego. Y saludar a mi inspiración en forma de días grises.

lunes, 6 de mayo de 2013

''es sólo una mala racha corazón, vuelvete a la cama''.


¿Cuántas horas llevaba sonando esa canción?
Cuantas cosas aprendí  aquel invierno,
Todo se dio la vuelta,
Un día desperté perdida en medio del océano, sin puertos seguros,
Tiritaba de frío y ni siquiera estaban ahí tus ojos marrones capaces de incendiarme el alma con una mirada.
Tampoco estaban ahí todas aquellas que juraron ser para siempre.
Nadie estaba, nadie era, sólo era yo, y todo lo demás ya no existía.
Descubrí todo eso un miércoles cuando sonó el despertador a las 6 y 47,
Y me dí cuenta de que había visto mi vida desde fuera durante meses,
Y ya todo daba igual. Las promesas que me hicieron, las cartas que me escribieron,
Las lágrimas que escribí y derramé yo.
Pero nada importaba, ni siquiera las caras nuevas, las cenas con mi madre en las que me observaba en silencio durante treinta y cinco minutos.
Tampoco me importaban ya esas ocho sonrisas que se dieron la vuelta buscando el sol, dejándome sola en mi invierno, en mi infierno.
Las salas de espera, los 53 minutos diarios de dolor después de cenar cada día.
Todo estaba de más, a mi no me importaba, cuando desperté no vi nada más que vacío.
Tampoco sentí ese resentimiento de quien se siente abandonado, sólo el calor de quien recibe la primavera, y vuelve a reírse por dentro.
De quién vuelve a saber porque sufre o porque llora.
De quién recupera en un segundo las riendas de su propia vida.
Hoy no me importa que fue de esos meses, quienes se marcharon,
Pero jamás olvidaré quienes estuvieron, jamás olvidaré quienes trajeron la primavera.
Hoy apenas recuerdo aquel invierno, apenas recuerdo la nieve bloqueando mis arterias, aquel frío en los huesos que nunca desaparece; a veces, vuelve el frío, pero siempre consigo echarlo de mí, recuperar mi calor.
Como recuperé el calor aquel miércoles con un par de ojos marrones que lucharon más que los míos,
Con cuatro sonrisas que aparecieron en un momento y que espero que si permanezcan para siempre, que espero saber cuidarlas yo también, y darlas calor, y quererlas como se quiere a quien te trae la primavera. Como se quiere a quién te salva del peor invierno de tu vida.