domingo, 29 de abril de 2012

Gotas con cerveza que juegan a no perder


Miraba la lluvia chocar contra los cristales y resbalar después hasta caer al vacío. Miraba como las gotas intentaban agarrarse a ese cristal, para acabar cayendo y fracasando en el intento. Veía como lo hacían, una tras otra, malditas gotas, todas iban a caer, ninguna iba a conseguirlo.
Eran aproximadamente las cuatro de la madrugada de un sábado sin ganas de pensar, ni de encontrarte. Me encontraba metida en un coche, hablando sin cesar, de todo aquello que intentaba defender sin ni siquiera comprender. Eran aproximadamente las cuatro de la mañana cuando entendí todo eso, mientras veía chocar las gotas de la lluvia de abril. Llevaba meses jugando a no perder, jugando a no intentarlo, tenía tanto miedo que no quería arriesgar. Yo no era de esas, a mí nunca me había gustado tomar el camino fácil, siempre me ha gustado más arriesgar y fracasar que no haberlo intentado. Nunca me he considerado una cobarde, nunca he querido saber que sería de mi mañana, siempre he luchado por lo que quería. ¿En que momento me perdí? En que momento dejé de ser lo que creía que era para ser lo que soy ahora. Es cierto, quizás llevaba unas cuantas cervezas pasando factura a mi maldito cerebro alocado, quizás demasiadas noches en vela, y miedo a montones. Quizás todas esas estupideces me llevaban a ver mi vida en unas simples gotas de lluvia. Pero en ese momento comprendí que quería intentarlo, que siempre había querido intentarlo, pero tenía miedo de demostrar que me importaba, me daba miedo mostrar mi miedo a fracasar. Todo me daba miedo, pero esa no era yo, y necesitaba encontrarme.

sábado, 28 de abril de 2012

like a phantomrider


Siento como palpitan las viejas cicatrices, cerca, muy cerca. Siento como reclaman mi atención, como muestran que nunca fue suficiente, que jamás se curaron. Que tu sonrisa sigue derrumbando mis barreras, sique traspasando cualquier  límite. Las cicatrices me demuestran que siguen ahí, aunque no las vea, aunque las esconda, me siguen hablando de madrugadas de enero llenas de ansiedad, de pulmones incapaces de tomar oxígeno, de espasmos, de manos temblorosas intentando frenar lágrimas que avanzan sin cesar. Que se precipitan al vacío y llegan a mi almohada. Que me hablan del querer y no poder, del poder y no querer, o del ni intentarlo. Que me hablan de acción y repercusión, que cualquier acción tiene un movimiento contrario de la misma magnitud, de que no voy a emplear fuerzas en correr contra un muro, porque va a dolerme más que seguir así.

domingo, 15 de abril de 2012

But i still feel broken

Alguna vez te has sentido completamente rota por dentro?  Como si tuvieras dentro algo brillante y bonito, todo eso que te hace sonreír. Y de repente, esa cosa brillante estallara, en miles de pedacitos de cristal, que se te clavan desde dentro, haciendo que tu respiración se agite, que pierdas la razón, el control sobre ti misma.
Que hace que los escalofríos y los espasmos se adueñen de tu cuerpo, y pierdas la capacidad de controlar nada.  Que el frío te inunde convirtiendo tu piel en un enorme glaciar, sin capacidad de calentarse. Nunca has sentido temblar todo tu cuerpo de dolor, ni has mirado tus propios gestos en un espejo sin reconocerlos en absoluto. Nunca te has sentido quién no quieres ser, quien odias. Nunca se te han ido demasiado las cosas de las manos, nunca te has peleado a muerte contigo misma. Nunca has sentido la desesperación, que te hace sentir la muerte de esa cosa brillante, no sabes lo que es eso.
No puedes juzgarme.

jueves, 12 de abril de 2012

Noches de canciones y autodestrucción.

He perdido la razón, al completo. La pierdo como una vez al día, y la recuperó después. Me recreo en mi dolor, me dejo llevar. Dejo salir todo esto, dejo que mis pesadillas se adueñen de mí, y se marchen después.
Estaba equivocada, creía tener el control sobre todo, y ahora ni siquiera tengo el control sobre mí misma. Saco fuerzas y tropiezo, así una y otra vez. Cojo carrerilla y me choco contra mis propias barreras. Busco salidas, pero no las encuentro, te busco a ti, pero tú ya no estás. Busco tu sonrisa, busco tus manos acariciando mis cicatrices, liberándome de mis miedos, haciéndome sentir mariposa. Mis pensamientos van de un lado a otro, voy dando bandazos por eso de la vida, sin parar. Acelero las cosas, vivo rápido para no pensar, como decía aquella canción, intento mantenerme ocupada. Mantengo mis sueños a raya, veo pasar los días como segundos, y siento el dolor fluir por mis venas como parte de mí. Me hace temblar, tiritar, hasta que me dejo llevar.
Me acuesto cada noche pensando que he desperdiciado un día más, y que sufriré un día menos. No me engaño, soy sincera, me estoy volviendo loca, pero soy capaz de controlar mi locura, o al menos soy consciente de ella. Y busco mis soluciones, poco a poco, sin necesidad de nadie.
Pero a veces me puede el miedo, me agarro fuerte las muñecas y dejo que pase la tormenta, escondida bajo el edredón.  A veces tengo ganas de gritarle al mundo que me estoy volviendo loca, que mis insignificantes problemas reducen a cenizas mi insignificante fuerza.

.

Giró la llave en la cerradura, el mundo daba vueltas a su alrededor. Ya no sabía si era por el alcohol o por su mirada, o por su olor.  Ya no sentía tener el control sobre su vida, todo perdía el sentido cuando el desaparecía por aquella esquina, y sólo volvía a funcionar cuando la miraba y la sonreía.  Era tan simple, simplemente todo parecía especial si él estaba cerca. Pero era inalcanzable, asquerosamente inalcanzable, dolorosamente inalcanzable, morbosamente inalcanzable, aunque sonara mal decirlo, ¿Sabes eso que dicen de lo prohibido? Eso de que lo fácil aburre, lo difícil atrae y lo imposible enamora. Pero no, no, no, en absoluto. Ella no estaba enamorada. Eso iba contra cualquier ley física, química, histórica, moral y seguro que también judicial. Pero sólo le venía a la mente una ley, la ley de la imposibilidad del fenómeno. Él era el fenómeno.  Eran aproximadamente las cinco de la mañana, cuando ella subía las escaleras de puntillas, con los tacones en la mano, y su sonrisa en la cabeza.

viernes, 6 de abril de 2012

Lluvia sin tí

Oigo las gotitas de lluvia chocar contra el cristal de mi habitación,  me acurruco en la cama, y dejo pasar  el tiempo. Desde que tú no estás, es lo único que hago, matar el tiempo, dejar que transcurra. Eras mi puerto seguro, y yo decidí dejarlo. Y ahora estoy navegando, en mitad de una tormenta, y no tengo a donde llegar. Toda esta mierda me recuerda a ti, la rutina, y todo lo demás. Pero tampoco quiero que vuelvas, porque si lo haces, desearía que te marchases de nuevo, y tú no estás ya para mis juegos.  Asique aquí estoy yo, acurrucada bajo el edredón, arrepintiéndome de toda esta mierda, de haberme rendido, de haberlo estropeado, de tener la certeza de que lo haría de nuevo.  Todo gira, el mundo está loco, me dejo llevar. No sé donde acabaré mañana, pero sé que tú no estarás, para bien o para mal. Y que quién sabe, quizás me maten las ansias de tu piel, como ahora, o quizás solo quiera seguir así, sin rumbo a fijo, sin puertos seguros.