Llegan los primeros rayos de sol e inciden de tal forma que te echo de menos a morir. Amanece y yo ya te estoy echando de menos, para mi hacía mucho más calor en enero contigo que en marzo sin ti. Lo mismo ese es el problema, lo mismo quemamos el amor a base de tanto calor.
De verdad, que no es broma, de verdad que te echo de menos. Quizás me haya convertido en eso que dices que soy, quizá no aprecie lo que fuimos ayer, y el egoísmo no me deje quererte. Yo sólo sé que no me va esto, que me va el juego, lo contrario al amor. Eso de quiéreme un ratito y si eso después me voy. Me va o de ven y dame calor, pero no me exijas nada más. Podemos calentar el mundo cuando quieras, que le jodan al maldito invierno. Y si algún sábado te encuentro, y el vodka vuelve a darme ganas de besarte, entonces quizás quiera mimos, acabar acurrucados en tu sofá, mordiéndote y hablándote de todo y de nada a la vez. Pero mientras tanto, déjame con mi juego, con mis fríos amaneceres de marzo y mis cálidas noches de sábado