martes, 11 de septiembre de 2012

siempre sucede una vez más


Tu risa suena sin parar en mi cabeza, me marea. Una canción suena de fondo. Alguna canción que habla de tu saliva en mi saliva, de medicinas alternativas. Ya no sé si es el alcohol, pero lo cierto es que no puedo perderte de vista, creo que me estoy volviendo loca.
Ya no sé si merece la pena, ven aquí y aleja mis miedos, pero márchate luego, que esto no da para más, nos queremos y nos odiamos, discutimos y nos besamos. Tus labios no perdonan, tus ojos se llevan toda mi fuerza de voluntad.  Me encuentro perdida entre tus nervios, entre mis miedos, entre tanto odio forzado y tanto amor desordenado. No encuentro la salida, no quiero encontrarla, no puedo encontrarla, tampoco quiero  seguir así.
No soporto la situación, pero soporto menos  la idea de dejarla atrás. ¿Es eso lo que pasa con las adicciones no?  que a veces, aunque algo nos esté haciendo mucho daño, dejarlo atrás duele mucho más que seguir con ello.
Me acuerdo de ti, te busco en otros besos, en otras sonrisas, en otras voces.  ¿En qué momento me he vuelto tan idiota? ¿En qué momento he dejado atrás todos mis principios y me he visto envuelta en todo esto?  La realidad nos golpea de golpe, como agua fría, como cualquier despertar de domingo con resaca. Llega sin buscarla, con toda la verdad, y nos saca de cualquier sueño, nos quita toda esperanza, nos deja sin aliento.