domingo, 3 de febrero de 2013

''Borrarme la señal de tus colmillos''


Domingo, domingos de corazones en llamas y ojos inundándose  más a cada letra que escribes en ese estúpido papel. Ese estúpido papel que te salva de la locura, o algo así. Cuando llega el frío, y las tormentas a ambos lados del cristal de la ventana, las tormentas dentro y fuera de tu piel.
Y  cuando ni mis ojos aguantan ya tantos restos de ese ‘casi amor’, John Mayer juega con lo que queda de mi cordura. Pienso en todo lo que vivimos, las imágenes de instantes en mi cabeza, en todos sueños frustrados, en todos los papeles arrugados en el suelo de la habitación.
Las noches frías, los cafés calientes y las cosquillas en el alma. La vida que no permite que elijas, siempre tiene una sorpresa para ti. Puedes elegir que te pondrás mañana, si hoy escribes en negro o en azul, o si hoy permitirás que sus pestañas acaben haciendo cosquillas en tu hombro. Pero jamás tienes el control, de pronto la vida te dice que hoy tu corazón da un vuelco, que hoy un abrazo sanará todas las cicatrices, o esa guerra de corazones causará más heridas que nunca. Y ya da igual que te pongas mañana, en que color escribas o si te dejas llevar hasta sentir sus pestañas.
Domingo, domingo de vértigo. De mirar desde arriba, de pensar en todos los terremotos y amaneceres que vi en sus pupilas. En todo el tiempo, todos los sueños, las canciones, las caricias y las cervezas.
En la fugacidad de los minutos cuando te gusta la canción, en pupilas que le dan sentido a tu vida, en  espaldas con lunares que se fuman cigarros sentadas en el borde de la cama.
Domingos de canciones de John Mayer, de despedirse para siempre de nuestros abriles y todos esos números que sumaron treinta y seis, de creerse invencibles, de  vivir contra corriente. Es el fin de los labios que chocan al ritmo de la banda sonora de alguna película, es el fin de los lunares incontables de tu espalda, el fin de aquella complicidad, de las ganas en suspiros y los años sólo en números. Es el fin de lo que pudo ser, y no fue, por ser la vida como es.