sábado, 22 de octubre de 2011

Que difícil es tener, lo más sencillo y conservarlo bien.


Que fácil es jurar un para siempre, sin pensarlo siquiera, así como si se estuviera hablando del tiempo o de cualquier cosa, como si no fuer algo importante, como si no fuera algo difícil. Pero a veces  es tan complicado, a veces, parece que todo se acaba, que no hay marcha atrás.
Cuantas cosas que parecen estúpidas pueden ir desgastando más y más una amistad, resulta fácil no? una amistad que crece cada día, con cada mirada, con cada risa, con cada estupidez. Pero que se desgasta a una velocidad mayor, con cada roce, cada pelea, cada chorrada que puede llegar a irritarnos tanto de la otra persona.
Con lo fácil que resulta decir 'para siempre' y lo complicado que es hacerlo realidad. Año tras año, las cosas se acumulan, los malos días, las malas caras, los enfados. Pero sólo hace falta pensarlo, imaginarme como sería mi vida sin tí, y te juro que no hay nada en el mundo que pueda compensarme el perderte. Sólo hace falta un abrazo, para querer que todo vuelva a ser perfecto, como antes.
Hoy, sabiendo todo esto, después de 14 años, me veo lo suficientemente segura para jurarte, pensándolo, de todo corazón y sabiendo lo que conlleva, que esto será para siempre.
Que lo que empezó en 1997 no acabará nunca, nunca habrá una segunda fecha ahí, solo habra el infinito, puede que un pez, pero nada más.